San
Pedro Claver, Esclavo
de los esclavos
reseña
de su patrono, por
los estudiantes jesuitas de filosofía
Pedro,
nació en España el 26 de junio de 1580, entró a la Compañía en 1602 (22 años),
en este tiempo conoció a S. Alonso Rodríguez, que le motivó en su vocación
misionera por América. Llegó a Cartagena en 1610. En 1622 se consagra a Dios
por los votos solemnes y los firma como "Esclavo de los Esclavos para
siempre".
Pedro
Claver supo estar atento a las situaciones de injusticias que vivían los
esclavos traídos del África. Se calcula que entre los siglos XVI y XIX fueron
traídos del África a América entre doce a catorce millones de esclavos. Eran
perseguidos como animales en su patria, atados con cadenas y transportados en
las calas oscuras, húmedas y apestosas de los barcos hasta el Nuevo Mundo.
Es
frente a esta situación que Pedro Claver será una pequeña luz de esperanza,
se siente comprometido a tenderles la mano para aligerarles el dolor y animarlos
un poco. Él les mostró un inmenso amor y les recordaba que eran hombres y
mujeres dignos de respeto. Eso lo cuenta Pedro en una carta a su superior, en su
testimonio: Asentámonos después o
arrodillámonos junto a ellos, y les lavamos los rostros y vientres con vino, y
alegrándolos y acariciando mi compañero a los suyos y yo a los míos, les
comenzamos a poner delante cuantos motivos naturales hay para alegrar un
enfermo.
Durante
casi cuarenta años Claver fue esclavo de los esclavos. Este fue Claver. No
escribió un tratado sobre la esclavitud. Sin muchas teorías, llevó a la práctica
cotidiana la incontestable verdad evangélica de la igualdad entre los hombres,
a pesar de las dificultades de la lengua y de la incomprensión de muchos de su
tiempo.
La palabra que este jesuita nos ha
dejado es la voz de un testigo: es la palabra del amor total, del amor hasta el
extremo, es la palabra que acoge al otro, al excluido de su tiempo. La figura de
San Pedro que hoy recordamos, nos debe interpelar a pensar en ¿Cuáles son los
excluidos de nuestra sociedad, de nuestro país, a los que hay que atender?, ¿A
qué situaciones de injusticias, de marginación, de explotación debemos estar
atentos hoy?, ¿cuál es nuestra vocación misional a la que nos sentimos
llamados? Llamado que va más allá de nuestros estado de vida, porque es una
vocación de servicio a los hombres y mujeres concretos y cotidianos de nuestra
vida.
Pedro, murió en Cartagena, el 8 de
septiembre de 1654 (74 años). El 15 enero de 1888 fue declarado santo por el
Papa León XIII. Declarado patrono de las misiones entre los negros el 7 de
julio de 1896, y Declarado defensor de los derechos humanos en 1985.