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JORGE
CROOKE GORRÍA S.J.
Lima,
14 setiembre del 2009
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P.
Carlos Rodríguez Aranza, S.J. - Provincial
de la Compañía de Jesús en el Perú
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Ayer
(13.09.09) por la tarde lo visitamos junto con
Diego. Estaba tranquilo, pero ya se le notaba su
extrema fragilidad. Balbucía algunas palabras y
luego se dormía y roncaba. Estaba tranquilo. “Lo
que Dios quiera, hasta que Dios quiera” me decía
en una voz que casi no se oía.
Ha sido dura la última etapa de su vida. Tuvo que
pedirme su destino a la Enfermería porque sentía
que en San Pedro ya no podía hacer mucho y debía
estar yendo y viniendo casi a diario. Me decía que
creía que lo mejor era vivir ya en Fátima, porque
se sentía cada vez más débil y dependiente del oxígeno.
Era consciente de su debilidad, de su enfermedad y
aceptaba la muerte con una serenidad envidiable.
“Hasta cuando Dios quiera”.
Ingresó a la Compañía con 18 años y muy pronto
llegó al Perú donde ha vivido prácticamente toda
su vida de jesuita. Y entre nosotros tuvo diversas
misiones. Enseñó en el Colegio de la Inmaculada
del que fue varios años Prefecto. Era muy popular y
muy querido “el Loco Crooke” entre los
muchachos. Fue durante varios años Vicario del
Obispo de Jaén, Mons. Augusto Vargas y desempeñó
su cargo allí con mucha aceptación de la gente,
sobre todo de los sacerdotes diocesanos. Gozaba de
la confianza de Mons. Augusto y del afecto de la
gente por su cercanía y servicialidad. Se desempeñó
también como Rector del Colegio San Ignacio de
Loyola en Piura. Fue Párroco en Desamparados,
cuando la muerte repentina le llegó a Enrique
Monteverde. Estuvo luego en San Pedro como confesor
y Vicario Parroquial. Una vida itinerante. Fue
disponible y estuvo abierto para recibir
generosamente, con un corazón despierto, las
diversas misiones que se le encomendaron.
Buen compañero y amigo. Un jesuita trabajador y
comprometido, cercano a los pobres y necesitados.
Muy sensible ante las injusticias y los malos tratos
de los que siempre protestaba defendiendo a los débiles
y sacando fuerzas para que la justicia estuviera
presente en todos los ámbitos del país.
Nos deja este “servidor fiel” del Evangelio, en
su ley, el
“Loco Crooke” .
Que el Señor le dé descanso por todo lo que
sufrió en estos últimos tiempos y que en compañía
de los santos, en el cielo, donde la contaminación
y la enfermedad están superadas, pueda seguir
fumando eternamente.
Carlos
Rodríguez Arana, S.J.