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EDITORIAL
Gacetasia Nº 30 (Agosto 2008)
En
las últimas semanas se han producido
situaciones de violencia en diversos
lugares del país, que han estado
presentes en los medios. No es propósito
de este comentario pronunciarse sobre los
culpables de dichas situaciones, pero las
mismas han motivado reflexiones que
queremos compartir con ustedes.
El Perú está creciendo en forma
ininterrumpida desde hace muchos meses, y
se nos hace recordar constantemente
esta realidad.
Las reservas internacionales crecen a un
ritmo nunca antes visto; las cifras de las
exportaciones son cada vez mayores e
incluso las previsiones de próximas y
nuevas inversiones aparecen continuamente.
No obstante esto, hechos como los señalados
al comienzo se han venido repitiendo con
alguna frecuencia y no encontramos otra
explicación que la situación que
se da en nuestro país, en el que conviven
dos realidades tan distintas como pueden
ser el Internet y los arcos y flechas que
hemos visto en la televisión hace unos días.
Una parte del mismo vive prácticamente en
el primer mundo y la otra
subsiste en condiciones de extrema
pobreza.
Esta dualidad es de tal magnitud, que no
es serio pretender que se corrija en poco
tiempo, pero es tan grave que no es
posible que se le contemple con
indiferencia.
Eventos tan opuestos como la globalización
y la exclusión se dan simultáneamente en
nuestra patria. Ya lo dijeron los Obispos
latinoamericanos:
“Una globalización sin solidaridad
afecta negativamente a los sectores más
pobres. Ya no se trata simplemente de la
explotación y opresión, sino de algo
nuevo: la exclusión social. Con ello
queda afectada en su misma raíz la
pertenencia a la sociedad en que se vive,
pues ya no se está abajo, en la periferia
o sin poder, sino que se está afuera. Los
excluidos no son solamente
“explotados” sino “sobrantes”, y
“desechables”. (Cfr. Documento de
Aparecida, Nº 65, Mayo 2007). |