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Muy
Queridos Amigos y Amigas
Quiero
agradecerles toda la ayuda recibida, ha sido un verdadero milagro de solidaridad, son muchas las personas que han
puesto su grano de arena o sus muchos granos de arena en
bien de los damnificados en nuestras parroquias jesuitas
de Quispicanchi. ¡GRACIAS!
¡MUCHAS GRACIAS!
Por
ahora nos hemos centrado en una comunidad de Andahuaylillas,
Acompampa,
una pequeña población que se construyó en
la rivera del río. Ellos son conscientes de las
advertencias que se les alcanzaron cuando
invadieron el lugar. En su mayoría son estudiantes
que vienen de las comunidades altas y bajan a vivir en
Andahuaylillas para la época de estudios, es decir
desde marzo hasta diciembre. Algunos ya vivían de modo
permanente. La gran mayoría ha perdido sus casas, más
de 90 familias, unas trescientas personas.
Las necesidades
inmediatas ya están cubiertas:
Todos tienen carpas, frazadas, algunas colchonetas, plásticos
en el piso, ropa que ha llegado abundante. Los alimentos
se los estamos dando para que preparen su cena, otras
agrupaciones les mandan para el almuerzo y tienen
reservas para su desayuno.
La propuesta que estamos
presentando
como Parroquia, en Andahuaylillas, es atender a los niños
y a los jóvenes damnificados que estudian, no queremos
que por el desastre vivido este año se dé la deserción
escolar, y para ello la Parroquia les dará el almuerzo y la cena durante los diez meses del año escolar. Estos
alimentos se les impartirá a todos los escolares
damnificados (según padrón) de las comunidades
afectadas Acopampa, Piñipampa, Huacarpay y Lucre que
vengan a estudiar en Andahuaylillas ó en Urcos. Esto
puede llevar a duplicar el número que normalmente
atendemos en el comedor, que normalmente era de
trescientos escolares.
También
estaremos atentos para apoyarles con útiles
escolares para que tengan lo que necesitan para
iniciar el año escolar.
Estamos
pidiendo y consiguiendo medicamentos para responder a
las necesidades que están apareciendo: problemas de
piel, respiratorios y estomacales, especialmente en los
niños.
Evidentemente
les brindaremos durante el año escolar las áreas en
nuestras instalaciones parroquiales (biblioteca y
comedor) para que puedan estudiar y generar espacios de
entretenimiento.
Para
ello necesitamos
que la colaboración siga en: alimentos, medicinas y útiles
escolares. Los depósitos económicos nos ayudan
para ello. Pueden hacerlos a las cuentas de ahorro de
nuestras parroquias:
Cuentas de la
Parroquia San Pedro Apóstol en el BCP:
Soles:
285-18201623-0-44
(CCI: 00228511820162304458)
Dólares:
2845-18201626-1-47 (CCI:
00228511820162614756)
El código SWIFT
para el extranjero es: BCPLPEPLXXX
Las
ayudas que nos han dado y están por dar nuestros
hermanos Jesuitas del Perú y de Castilla-España, la
ODP Oficina de Desarrollo y Procura de la Provincia
Peruana, Cáritas-Cusco, algunas Congregaciones
Femeninas de la CONFER Conferencia de Religiosos, las
CVX Comunidades de Vida Cristiana, ex alumnos de la
Inmaculada, amigos y familiares de jesuitas, algunas
empresas como la Backus y sobre todo la colaboración de
diferentes personas a modo de iniciativas personales es
lo que nos permite comprometernos con un trabajo a
mediano y largo plazo con los damnificados.
El
viernes 19 nos acaba de llegar un camión con 338
bultos, entre cajas y costalillos, de las ayudas que
vienen desde Lima, recogidas en la Parroquias Virgen
de Nazaret, en el Agustino y Nuestra
Señora de Fátima, en Miraflores, como también del
Colegio La
Inmaculada en Surco; obras de la Compañía de Jesús,
nos permiten cubrir el abastecimiento de ropa.
Sabemos
que de Arequipa nos envían un cargamento de cosas,
varias de ellas vienen desde la Clínica San Juan de
Dios, otras desde la CVX y amigos y amigas cercanos a la
Compañía de Jesús.
Con
respecto a las inundaciones, éstas han ido bajando en
intensidad, aunque los daños permanecen y las lluvias aún
persisten. La actual circunstancia nos encuentra mejor
organizados. Una de las cosas que nos ha llevado
a actuar con más lentitud de la querida ha sido
impulsar la misma organización de los damnificados. Con
la permanente vigilancia y actualización de los
padrones, evitamos que personas se aprovechen de la
situación queriendo hacerse pasar por damnificados.
Tendremos
que enfrentar la necesidad
de ayudar a familias, muy contadas, en la reconstrucción
de sus casas y de alguna manera en la sustitución de
sus cultivos, para aquellos que lo han perdido todo
y ofrecen garantía de una adecuada utilización de los
recursos que les brindemos. Esto último dependerá de
los recursos económicos que tengamos, una vez cubiertas
las necesidades de alimentación, medicamentos y útiles
de estudio de los escolares.
El
apoyo que nos han brindado y nos puedan brindar durante
el año nos permitirá enfrentar mejor los desafíos que
vamos enfrentando y los problemas que vendrán durante
este tiempo de reconstrucción.
Que
la Esperanza que nos trae el Dios que ama a su pueblo y
nos invita a compartir el pan de cada día de un modo
fraternal, los bendiga y fortifique en la terca
esperanza de un mundo más justo y más hermano.
Con
mi profunda gratitud personal y la de todos aquellos a
quienes directa o indirectamente ustedes están ayudando
a reconstruir sus vidas.
Andahuaylillas
– Cusco, 20 de febrero del 2010.
Oscar
Morelli sj |