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Es un honor, aunque un
poco incómodo, dirigirles la palabra después que se han hecho
las recomendaciones y antes de proclamar las resoluciones.
Algunas consideraciones que presentara fueron enviadas al comité
organizador antes del congreso. Expresaban a título personal,
mis preocupaciones concernientes a una cierta diferencia que
percibo entre nuestras palabras y nuestra capacidad de pasar a
la acción. Oí el eco de estas preocupaciones, ayer en las
recomendaciones, y pienso pues que las comparto con varios otros
entre ustedes. Si el comité me pidió presentárselas en este
momento es porque espera que puedan ser útiles para ayudarnos a
tomar la medida de nuestra responsabilidad en el momento en el
que empezaremos a leer las resoluciones.
¡La Compañía de Jesús
tiene un sueño! ¡The Society of Jesus has a
dream! Este sueño, lo expresa desde hace más de 50 años a
través de los Superiores Generales y las declaraciones en los
decretos de sus Congregaciones Generales. Desea no sólo, para
citar al Padre Kolvenbach, que sus alumnos formados en la
libertad responsable hagan "fructificar en su vida la formación
que recibieron "; qué lo hagan en un espíritu abierto y generoso
inspirado en el humanismo cristiano y que se exprese en
particular por una atención concedida a los más débiles y a los
desfavorecidos, en una lucha por un mundo más justo y más
fraternal. Desea también que los Antiguos Alumnos se unan en
Asociaciones que puedan, a escala local, nacional y hasta
mundial, devenir en fuerzas de renovación y de mejoramiento de
la sociedad humana. Sueña ver estas Asociaciones, federaciones,
etc. juntarse para ayudar a constituir, a través de la gente,
una "familia ignaciana" con una visión común de servicio (CG35).
Hablamos, a propósito de esto, de cada vez más colaboración y
asociación, como el Padre General nos lo recordó ayer en su
mensaje.
Parafraseando el tema
del Congreso, debemos plantearnos honestamente la cuestión:
"¿qué es lo que falta y qué es lo que debería mejorarse para que
este sueño, esta invitación, este desafío a la colaboración se
haga una realidad concreta y reciba una respuesta eficaz?"
Porque a pesar de las grandes diferencias que pudimos comprobar
en este encuentro, creo que debemos atrevernos a reconocer con
toda sencillez que mucho queda por hacer en esta área. Y es
posiblemente un eufemismo.
Les planteo esta
cuestión a ambos asociados:
1.
En primer lugar a la Compañía de Jesús y a mis
Compañeros. ¿Que hicimos? ¿El éxito de nuestro proyecto, la
realización de nuestro sueño, no pide una implicación más
grande, un compromiso más grande de nuestra parte? ¡Seamos
francos y honestos! El número de jesuitas presentes en este
congreso - ¡y es impresionante! - ¿no es inverso en proporción
al compromiso manifestado por nuestros responsables de la
educación y de nuestras escuelas durante estos años de
preparación del congreso? Pero así como el Congreso es un
congreso de esperanza, no nos quedemos con esta nota negativa.
Podemos esperar un futuro mejor ahora que nuestra última y
reciente Congregación General explícitamente recomienda al
Gobierno de la Compañía "a todos los niveles" (subrayo) de
asumir su responsabilidad en esta área. Espero que los Antiguos
Alumnos tomen nota. Porque para ellos también no se trata de
mirar y de esperar lo que hace la Compañía, o lo que no hace.
Pueden ser aguijón que pincha para que esto se mueva.
2.
Pero nuestras Asociaciones también son interpeladas por
varios conceptos. Es evidente que el sueño de los Jesuitas jamás
se hará realidad si se contentan con ser "asociaciones de
recuerdos y de apoyo mutuo y recíproco", como ya lo decía el
Cardenal Daniélou en el congreso de Roma y como los PP. Arrupe y
Kolvenbach lo repitieron. Si se contentan con existir sólo por
el celo o la generosidad de unas pocas personas comprometidas
que, por una razón u otra, no son o no signifiquen una
organización eficaz capaz de una movilización que reúna a un
número significativo de adherentes efectivos y activos.
Pero me pregunto
también si nuestras Asociaciones y sus miembros están,
suficientemente, al tanto de la conversión enorme que la
Compañía de Jesús sufrió después del Concilio Vaticano II y que
expresó en su opción prioritaria para los pobres. En este
espíritu el magis (más) y la excelencia, tan apreciadas por la
educación jesuita, no se expresa en la búsqueda de un status
social de eminencia que a menudo atropella al débil, sino en la
búsqueda de una distinción en el servicio: " ser líderes en el
servicio " decía P. Kolvenbach en el Congreso de Calcuta. El
Padre General actual lo recordó ayer en su mensaje. ¡Quién
recibió mucho debe dar mucho! ¿Las Asociaciones toman
suficientemente conciencia de la medida de conversión que se les
pide con el fin de adoptar este espíritu en el cual la Compañía
les propone hoy que se la incorporen a los socios? ¿Creen que
están dando una estructura suficientemente permanente para ser
capaces de convertirse en socios eficaces? Ayer oí que se había
formulado en este sentido las recomendaciones y me regocijo de
eso. Porque federaciones nacionales no pueden existir si las
Asociaciones que pretenden federar son más virtuales que
efectivas. De lo contrario habrá sólo palabras llevadas por el
viento y construimos sobre arena. Una confederación continental
no tiene sentido si las federaciones nacionales no tienen
existencia efectiva. ¿Y qué puede hacer la Unión Mundial si es
sólo un sombrero sobre un cuerpo muerto? ¡La dificultad en
reunir el denario
Arrupe me hace sospechar que es un poco el caso de fachada en
varios lugares!
Es por eso que me
permito expresar que los desafíos mayores me parecen estar de
momento en:
1.
El fortalecimiento de todos los niveles de nuestra
organización, de nuestra capacidad de movilización.
Particularmente, como lo sugirió el Padre Arrupe, por el
lanzamiento de proyectos tanto de impacto social como modestos.
Tales proyectos podrían ser concebidos en colaboración.
Reunirían la Asociación de los Antiguos Alumnos, la escuela y su
equipo educativo en una acción que podría también implicar a los
alumnos o los estudiantes. Tenemos en República Democrática del
Congo el caso de un emparejamiento entre uno de nuestros
colegios pobres y un colegio belga. El proyecto se refiere no
sólo al mejoramiento del funcionamiento del colegio sino también
al fortalecimiento de su impacto social sobre su medio. Los
alumnos son fuertemente implicados allí de ambas partes.
Bastaría con integrar en eso también la Asociación de los
Antiguos Alumnos para que un proyecto Colegio/Asociación común
exista.
Las recomendaciones entendidas ayer
también, preconizando el fortalecimiento de nuestra capacidad de
comunicación gracias al recurso a los medios modernos, nos
permiten concluir sobre una nota de esperanza.
2.
Finalmente entablemos el apoyo que hay que dar a la Unión
Mundial para que pueda adquirir los medios de su ambición,
erigiendo por ejemplo una secretaría mundial central permanente,
proveída de los recursos necesarios para una animación eficaz a
escala mundial, como existe para otros movimientos ignacianos.
Es en este apremio,
como lo decía ayer Lorenzo Gregorio, nuestras voces no serán
llevadas por el viento sino que verdaderamente podremos iniciar
acciones eficaces juntos y a favor de los sin voz, los débiles y
desfavorecidos en una sociedad que tiende cada vez más a
atropellarlos en lugar de elevarlos a más humanidad y dignidad
de hijos de Dios.
Es todo un programa
pero tengo ganas de decir con Barak Obama: yes we can; yes you
can.
27 07 2009 André Cnockaert, S.J.
Conseiller des Associations en República
Democrática del Congo
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